Refugio Patitas, un lugar para ayudar

Cristina Conde nos cuenta la historia y realidad actual del Refugio Patitas. Ella, en conjunto con otros voluntarios le dedica varias horas de su tiempo al cuidado de los perros sin hogar. El refugio está ubicado en la entrada a Nuevo Berlin, en un espacio cedido por el Municipio en el Vertedero Municipal. En la actualidad hay 27 perros adentro del tejido, y afuera del tejido hay otros 8 perros más, que están sueltos porque se escapan, sin embargo no se alejan del refugio, saben que allí van a tener agua y comida. Todavía no han podido conseguir cadenas para ellos. En un momento llegaron a tener 75 perros.

Los inicios del Refugio Patitas se remontan al año 2011, cuando un matrimonio vecino de la localidad se separa y quedan 4 perros totalmente desatendidos. Viendo semejante crueldad con esos animales, Cristina comienza a cuidarlos, darles de comer, bañarlos, sacarles alguna que otra garrapata. Una de las perras tuvo crías y salió por la radio en busca de gente que quisiera adoptarlos.

Se vivía una realidad de muchos perros sueltos en la calle, molestando a la gente, corriendo peligro de provocar accidentes. En la puerta del Jardin de Infantes o de la Escuela era habitual encontrar 5 o 6 perros vagabundos. Fue asi que Cristina fue en busca de ayuda al municipio. En ése entonces el alcalde era Sergio Tisi Milesi quien dió su compromiso de colaborar en la construcción de un refugio que pudiera atender a estos animales. El municipio les autorizó a utilizar un espacio en las cercanías del Vertedero Municipal. Tuvieron la ayuda de Tondiro, un viejo alambrador de la zona, que junto a empleados municipales comenzaron a delimitar el terreno. Juan Valli los ayudó mucho, fue el que hizo los ranchos donde duermen algunos perros.

Se formó un grupo colaborador integrado por Mariela Alza, Gustavo Dutria, Andrea Azurica, Mirta Romero y Nancy Romero, hacían tortas fritas para vender y juntaban fondos para poder mantener el refugio. Más adelante consiguieron que el Municipio mande un empleado municipal para darle de comer a los perros y ayudar con las tareas del refugio. La tarea fue muy fructífera, se logró sacar de la calle a unos cuantos perros y atender otros tantos que estaban en pésimas condiciones.

A medida que pasó el tiempo se pudieron dar en adopción casi todos los perros. Otros no resistieron sus enfermedades y murieron. Hasta que en determinado momento solo habían quedado 4 perros, ya casi nadie ayudaba y desde Paso de la Cruz venía Gustavo Dutria y su señora a dar una mano con el refugio.

Tiempo después Paula Cheveste retomó la tarea de re-abrir el refugio y fue asi como lograron reunir a un grupo de voluntarios dispuestos a ayudar a los perros huérfanos de hogar. En éste grupo se encuentran Mirta Benitez, Elisa Zamora Roverano, Carina Scotti, Devora Scotti , Matias Zamora, Paula Cheveste y Crisitina Conde. Asi fue como el refugio comenzó nuevamente a tener nuevos huéspedes caninos.

Actualmente el Municipio brinda apoyo permanente al refugio, además de una colaboración de dinero, se cuenta nuevamente con la colaboración de un empleado municipal para que de una mano en las tareas diarias. Se recibe la ayuda del Dr. Werner Forker, en lo que es el apoyo logístico que esté a su alcance, además de alguna que otra recomendación del punto de vista sanitario. Reciben la colaboración de los vecinos mediante el aporte mensual, que puede ser 20, 50, 100 o 200 pesos. Tony Lafourcade y Pablo Silvera ayudan bastante con sobrantes de sus comercios, lo que pueda ser consumido por los animales, además de colaborar con bolsas de arroz y polenta, insumos necesarios para cocinarles una básica ración a ésos pichichos.

Con éstas donaciones podemos cocinarle, aunque con los calores impresionantes que están haciendo, se pone bravo cocinar al rayo del sol y si cocinas adentro se corre peligro que se incendie todo, además en verano la comida se descompone muy rápido. Es diferente en invierno, que podemos cocinar para 3 o 4 dias de una sola vez. Por eso estamos viendo con la intendencia si pueden colaborar en el armado de un techo, ya tenemos gran parte de los materiales: Forestal Oriental donó tejido y postes; Alvaro Mary y Daniela Romero donaron las chapas. Con ese material podemos hacer un techado y algunos caniles más” nos comenta Cristina.

Entre Cristina y la señora de Noguera acarrearon en un camioncito todas las chapas hasta la comisaría, ahí tienen guardado todo el material.

“Y asi seguimos, luchándola, contra viento y marea, a veces hay que ir lloviendo, hay que curar, hay que inyectar, hay que darles de comer. Hoy de mañana Tony nos dio pollo, pizzas y algunas cositas mas, y allá fui con un cuchillo grande, lo piqué todito y se los di, aunque ya le habíamos dado algo de ración, ¡no te haces la idea de la felicidad que tenían esos perros!

Tienen también algo de cobertura sanitaria: por la Intendencia de Rio Negro reciben la colaboración del veterinario Dr. Pablo Franco en coordinación con la Dra. Sylvia Ibarguren de la Dirección Departamental de Higiene. De vez en cuando también van a fumigar, por las pulgas y por las avispas, dada la cercanía al vertedero municipal, dos por tres las avispas arman sus camatíes en el propio refugio. Cuando el personal de Zoonosis a cargo de la Dra. Silvia Roslik visita Nuevo Berlin, se encarga de castrar a aquellos animales que se van incorporando.

Los miércoles reciben la visita de la veterinaria Dra. Victoria Amaral que viene a Conuber, “ha salvado muchos perritos” agrega Cristina.

Las dos voluntarias que mas se mueven por los perros son Mirta Benitez y Cristina. Ellas los alimentan, le dan agua, los curan, los inyectan y le brindan ese trato especial que tanto necesitan.

Se recibe colaboración monetaria por parte de la Intendencia, del Municipio y de los socios, donde se logran juntar unos diez mil pesos al mes. Con ésta recaudación tratan de arreglarse para comprar los productos veterinarios más indispensables y algo de ración.

“Nos conectamos con el grupo Tapitas Oportunidades, tenemos más de 100 bidones con tapitas que ha donado la gente, la idea es poder canjearlas por comida o medicación. Nosotros ya mandamos toda la información del refugio, los nombres de los voluntarios, y ahora estamos esperando una respuesta por parte de ellos”

En cuanto a donaciones, de Veterinaria Rio Negro a veces consiguen alguna medicación apenas vencida, que igual sirve. También pueden conseguir alguna medicación para humanos, como pueden ser antibióticos o vitaminas. Carina Scotti dona una bolsa de alimentos todos los meses, la veterinaria Rio Negro les mandó hace poco algunas bolsas de ración. Devora Scotti es quien se encarga de llevar los números y administrar el dinero, es la tesorera del refugio. La gente les dona colchones viejos y ropa que les sirve de abrigo en el invierno

Tienen agua potable. Lograron armar una pequeña caseta para guardar unas pocas herramientas, y algo de comida, no se puede dejar mucho porque corren peligro que se lo roben. “Una vez hasta unas noveminas nos robaron” nos comenta furiosa Cristina.

“Lo que más se precisa es comida y medicamentos. Antibióticos y matabicheras. Dectomax es un inyectable que mata los bichos más rápido. Ivomec es para los parásitos internos y las garrapatas. Acarex para la sarna. Acá en mi casa tengo un perro internado, en el fondo. Le fui sacando los gusanos muertos por el Dectomax con una pinza, de a uno. Y lo voy desinfectando con hipoclorito reducido en agua. Al principio le molestaba mucho pero ahora casi que no.

Todos los perros tienen nombres, tienen derecho a tenerlo:

Javier, porque lo trajeron de San Javier.
La Flaca Escopeta, estaba tan sarnosa y flaquita cuando llegó.
Barbie, una perra que tiene pelo liso pero con barba.
Anabel, por quien se las trajo , estaba tirada en la Radial, “mas muerta que viva”.
Albino, un perro de ojos celeste.
Piraña, parece que las manos del Piraña lo tiraron por arriba del tejido.
Peludo, bien peludito el perrito.
Manya, una perra que ya tenia su nombre, el dueño falleció y terminó en el refugio.
Rulo, nació en el refugio, de pelo todo enrulado.
Terry, la rescataron en condiciones lamentables, con una cadena de medio metro, sin cucha.
Alcides, es una perrita que delata quien fue su antiguo dueño.
Mariano, fue el nombre que me salió ni bien lo vi, fundador de refugio.
El Loco, fundador del refugio, estaba todo sarnoso en el basurero.
Las Gacelas, son dos perras que por su figura parecen unas gacelas.
Rubio, es una de las recientes incorporaciones, lo trajeron de una estancia, lastimado y abichado, están esperando recibir las donaciones que el dueño de la estancia prometió, todavía no ha llegado…
Morocha y la Negra, son dos perras que llevan esos nombres por el color de su pelaje.
Chorriada, tiene tintes en su pelaje que le dan aspecto de estar toda chorreteada.
Lluvia, porque es peluda y le cae el pelo como un sauce llorón.
Las Zamorano, son dos cachorritas grises.
Chiquitito, al agarrarlo te quedabas con el cuero en la mano
Galguita, fue la única que se salvó de los 4 cachorritos recién nacidos que le dejaron en una bolsa atada en la puerta de su casa.
El cabeza, cuando vino era solo esqueleto y pura cabeza.
Las locas, son dos hermanas que se peleaban para comer, ahora ya no se pelean mas.
Tranquila, tiene una pasta bárbara, le decis tranquila y te hace caso.
Maestro, porque siempre andaba en las inmediaciones de la escuela.

“Ellos no tienen voz, pero son seres vivos y tienen sentimientos, te dan cariño a cambio de nada. Me da una lástima cuando veo gente que tiene un perro atado al sol, pero como él es el dueño, el perro lo sigue. Hace poco me operé, los extrañaba mucho, y cuando los fui a ver luego de unos días, ellos ladraban, lloraban, aullaban, querían salir para estar conmigo. Entré y les di una caricia a cada uno. A mí me re entienden los perros

Hay muchos menos perros en la calle. Igual la problemática actual es de los perros que tienen dueño y andan sueltos en el pueblo

Con sus 64 años, va todos los días al refugio. Su familia y amigos la conocen desde siempre como “La Nonga”. Hincha fanática del Oriental Fútbol Club, el cuadro de su barrio.

Mi sueño siempre fue ser veterinaria. Mi madre no pudo mandarme al liceo. Toda la vida trabajé. Desde chica trabajé en mi casa, plantando, ordeñando, hasta maní me hacían plantar. Se sembraba alfalfa, se enfardaba a mano, se cortaba de día y de noche íbamos a enfardar con papá. De paso cazábamos palomas con la luz del camión, nos traíamos las bolsas de palomas y después hacíamos guiso de paloma. Mi padre fue camionero, toda la vida. Tenía un camión Leyland gris, que me dijeron que lo han visto en Montevideo y que todavía sigue trabajando ese camión.

El Refugio Patitas necesita de tu colaboración. Puede ser mediante la donación mediante un aporte monetario o la dedicación que puedas brindarle para cuidar y realizar tareas de mantenimiento en el refugio. Puedes donar alguna bolsa de ración, colchones viejos, antibióticos para humanos apenas vencidos, desparasitantes, matabicheras, garrapaticidas, sarnicida o medicinas en general para animales. Puedes encontrarnos en Facebook por Refugio Patitas Nuevo Berlin. Esperamos de tu ayuda.

Sobre Mauricio Correa 282 Artículos
• Graduado de Analista de Sistemas en Universidad ORT • Fundador y redactor en Berlin.uy • Trabajó en Citibank Uruguay • Actualmente trabaja en HSBC Bank Uruguay en Montevideo